Parroquia Santa Cecilia


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De María

Comunidades de Base


HISTORIA DE LA COMUNIDAD DE MARÍA

En noviembre de 1979 Celia Duque y Sonia Silva forman un grupo de veinte personas, junto a la hermana Otilia, de la Congregación Catequistas de Boroa de Temuco, para empezar a preparar a sus hijos para la primera comunión. Más tarde llega la hermana Miriam de la congregación del Pilar a ayudar a organizar la nueva comunidad. También se forma un grupo bíblico de quince señoras.

El matrimonio Almeida, Carlos y Sonia, se hacen cargo de la comunidad, entre el 82 y el 92. Ella congrega a la gente para formar la comunidad e invita a personas a integrarse al grupo. En 1980 nace la idea de hacer una capilla, para ello comienzan hacer beneficios y a reunir fondos.

Se formó un grupo encabezado por Carlos Almeida, Esaú Zambrano, Carlos Gajardo, Luis Vidal y otras personas. La primera capilla se financió con campañas puerta a puerta y recolectando distintas cosas para reducirlas a dinero, más la ayuda de Manuel Ruiz de la empresa Cabal.

En 1985 se levanta la capilla de María, las primeras eucaristías y liturgias las realizó el Obispo Alejandro Goic, el Párroco Carlos Puentes, el Padre Manuel Santos y el Diácono Enrique Cores. Normalmente la liturgia la realizaba la hermana Miriam, que también asesoraba a los grupos que se estaban empezando a formar.

Los que realizaron el Sacramento de la Comunión por primera vez en esta comunidad, se prepararon cuando el templo sólo era cuatro paredes sin techo, y aún con piso de tierra. Para la ceremonia invirtieron y dieron al templo los aspectos básicos, de modo de efectuar de mejor manera la Primera Comunión de aquellos niños.

La capilla duró doce años aproximadamente, y el año 1997 comenzaron a fallar los cimientos y el terreno, puesto que no estaban bien preparados. Al no estar asesorados por especialistas en construcción se habían cometido algunos errores en la obra. El techo que se fabricó era muy alto porque se pensaba hacer un segundo piso para reuniones, cosa que no se concretó.

Comenzaron a aparecer las primeras grietas en los muros, se doblaron algunas vigas, hasta que un año, al término del verano, la capilla estaba casi en el suelo; el Padre Carlos optó por desarmarla para seguridad de toda la comunidad. El problema es que nuevamente comenzaba todo de cero; otra vez se inició la campaña para la construcción del nuevo templo, donde se recuerda la colaboración de Carlos Almeida y su familia. También la ayuda de Carlos Moreira Pérez y su familia fue fundamental para lo que hoy existe.

Otras personas que han aportado a la Comunidad de María son la familia Vidal-Rodríguez, la familia Zambrano, la señora Amalia y muchos otros que hicieron posible la construcción de la comunidad y su posterior desarrollo.

Hoy ha llegado más gente y más juventud a la comunidad. Está más activa, participativa y es como una gran familia donde los matrimonios se conocen y comparten una amistad que se transmite a los hijos. La comunidad espera seguir creciendo, sobre todo, integrando a la juventud.

COMUNIDAD DE MARÍA
La capilla se encuentra ubicada en Gómez Carreño 3023 Salinas (Ver Mapa de Acceso)

Misas: Martes 19:00 hrs. / Domingos 09:30 hrs.

SANTA PATRONA: SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA


Vivían en Jerusalén unos santos esposos, Joaquín y Ana, pero estaban tristes porque se hacían viejos y no tenían hijos. Después de rezar a Dios muchos años, tuvieron a una niña, la criatura más excelsa, hermosa e inmaculada, concebida sin pecado original.

En Nazareth (que quiere decir "ciudad de las flores") brotó la flor más bella y lozana de la tierra. Los ángeles la contemplaban arrobados y mecían su cuna. A los quince años, su padre le puso el nombre de María, que significa "Reina" y "estrella del mar".

A los setenta y cinco días del nacimiento de la niña (tal como mandaba la Ley) Ana, su madre, fue a purificarse al templo de Jerusalén. Allí la niña María fue presentada al Señor por Zacarías, que era pariente de sus padres.

A los tres años la volvieron a llevar al Templo, pero ahora con el objetivo de entregarla del todo al Señor, hasta cumplir los catorce años. Sus padres se volvieron a Nazareth, pero murieron poco después.

Allí la niña María servía a Dios rezando y cantando Salmos, hilando, cosiendo y cuidando del aseo del Templo. Al morir sus padres, María queda bajo la tutela de los Doctores del Templo y fue impulsada a casarse a pesar de su voto de virginidad. Todos los hombres de Nazareth la pretendían, pero el escogido fue José.

Antes de ser llevada al hogar de San José, el ángel San Gabriel le anunció que sería por milagro, Madre de Dios, (al saludarla la llamó “llena de gracia” y “bendita entre todas las mujeres”) que tendría un hijo al que llamaría Jesús, el Salvador del mundo.

La mayor alegría que tiene una madre es cuando ha nacido un hijo. Pues, ¿cuál habrá sido la inmensa alegría de la Virgen María cuando, al cumplir el tiempo señalado, nació en la pobre cueva de Belén un hijo que era Dios y hombre a la vez, el Salvador del mundo?. ¿No se cansarían San José y ella de besarlo y abrazarlo?.

En los primeros treinta años de vida, oculta en Nazareth, María seguiría todos los pasos de Jesús y su trabajo en el taller de Nazareth, conforme crecía y se hacía un hombre. Entretanto, San José envejeció hasta que un día murió santamente, asistido de Jesús y María.

Luego, el evangelio ya no cuenta nada de María, hasta la dolorosa Pasión de su hijo. Pero, en estos tres años en que Jesús predicaba, cuánto pensaría noche y día en Jesús, en lo que Él hacía, sufría y trabajaba para las almas. Ella oraba mientras Él predicaba.

Cuando Jesús salió camino del Calvario con la cruz a cuestas, María fue a su encuentro junto con Verónica y otras piadosas mujeres. Madre e hijo se miraron apenados, sin decirse nada. ¡Qué horrible pena ver crucificar tan bárbaramente al inocente Jesús!. Una vez ya clavado en la cruz, María no se separó de Él. Le acompañaba el apóstol San Juan y Magdalena. Pero si el tormento de la cruz era terrible, no menos afligiría su corazón maternal las burlas e insultos de la gente cuando decían: "Si eres el hijo de Dios baja de la cruz y sálvate".

En los últimos momentos Jesús nos dio su testimonio de amor, proclamando a María Madre Nuestra y Madre Universal: "He aquí a tu Madre", dijo señalando a María; y luego: "He aquí a tu hijo", dijo a María señalando a San Juan que representaba a todos los hombres. ¡Qué buena madre nos dio, la mejor y más santa de todas!.

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