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MEMORIA AGRADECIDA
Memoria agradecida - Parroquia Santa Cecilia - Comunidad San Esteban
José Samuel Herrera
Nació en Yungay el 05 de octubre de 1938, hijo único, se casó, con doña Sonia del Carmen Morales Estradas, el 30 de abril de 1964. De esta unión nacieron 6 hijos, sobreviviendo: Patricia del Carmen, María Teresa, Fernando Javier, Samuel Gustavo y Roxana Pamela.
Coronan su gran familia 14 nietos y 15 bisnietos. Su vida laboral la desarrolló como funcionario de la bodega de materiales de Cementos Bio Bio, durante 40 años.
Comenzó su participación, junto a su esposa, en la comunidad en el año 1987, en el grupo de “encuentro matrimonial” en donde ambos eran solo unos integrantes más, pero a quienes pronto le dieron la tarea de organizar los encuentros matrimoniales que se realizaban en casa Betania, labor que cumplieron con mucho amor y que hasta ahora conserva lazos de amistad con los matrimonios que allí participaron.
Siete años integró, junto a la señora Sonia, el “grupo solidario” de la comunidad, actualmente pastoral social, el que iba en ayuda de los hermanos necesitados en primer lugar de la comunidad, y que también colaboraba con los desayunos y almuerzos solidarios que se le ofrecían a los hermanos necesitados de otras comunidades de la parroquia, así como también las cenas que le ofrecían a los indigentes que vivían en el centro de esta ciudad puerto.
Como olvidar ese auto rojo, cargado con fondos de carbonada recién hecha, para llevarle a estos hermanos. Toda su labor hecha en el mas completo silencio, muy pocos conocían esta faceta solidaria ya que él quería que fuese de esa forma.
Los últimos 5 años, antes de su fallecimiento cumplió con otra tarea que le hizo más conocido entre los feligreses de la comunidad, fue sacristán, y su labor iba desde el arreglo del altar hasta preocuparse que los equipos de sonido funcionaran, siempre atento a cualquier requerimiento del sacerdote oficiante o la necesidad de algún fiel.
Pero el no sólo era el atento sacristán, también tenía la gentileza de trasladar a todos los sacerdotes que no tuvieran auto, siempre que estos le requirieran este servicio. Seguro que por ello se ganó más de una oración.
Todo esto sin descuidar su actividad en la pastoral solidaria a la que siempre, cuando aún su salud se lo permitía, apoyo desde el traslado de los alimentos preparados o los elementos para prepararlos, armando canastos que se le entregaban a las familias mas necesitadas de la comunidad, labor que aún sigue cumpliendo su viuda. Y también siendo por años el encargado de las alcancías de Cuaresma de Fraternidad, sin olvidar que toda vez que había un beneficio comunitario el cumplía la labor de cajero. A nivel parroquial le correspondió ser tesorero de la pastoral social parroquial por varios años.
A don Samuel se le agradece su labor silente, su gran generosidad, su especial carácter, que a pesar de los problemas que surgieran siempre decía “y que se le va ha hacer” y con su mejor sonrisa, continuaba su tarea, sin recordar un mal rato o diferencia de criterio que pudiese tener con cualquier feligrés. Falleció él un 22 de marzo en el año 2009. Siendo aún activo en la pastoral social y sacristán de la comunidad.
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