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MEMORIA AGRADECIDA
Memoria agradecida - Parroquia Santa Cecilia - Comunidad Santa Clara
En esta memoria, queremos dejar plasmado la historia de tantos que fueron fundamentales en los inicios de nuestra comunidad. A mediados de la década del 40, la calle Manuel Bayón, la principal de la población Santa Clara, forma parte importante en el quehacer de ese lugar. Integran esta comunidad familias cuyos padres trabajan en pesqueras, matadero, jornaleros artesanales de la pesca, comercio y también trabajadores de la Usina de Huachipato.
La mayoría de estas familias profesa la fe católica… de ahí nace la inquietud de organizarse para vivir su fe, de tal manera que las primeras liturgias se realizan en la calle, luego, de casas de vecinos, o bien, se peregrinaba a parroquias cercanas, como Cristo Salvador de la población Gaete, Todos los Santos de la población Arenal y otras. Deambularon por mucho tiempo como nómades de un lugar a otro. La gente clamaba por ayuda, necesitaban un pastor que los guiara.
En 1965 se integra la comunidad la sra. Helia Salgado Oviedo y, de inmediato forma un equipo económico en vistas a la compra de un terreno para la posterior construcción de un templo. En 1968 llega la sra. Leonarda Ampuero Rebeco, quien tendría destacada participación en la fundación del Club de Adulto Mayor San Francisco de Asís, en el año 1968. junto con la sra. Edita Román crean talleres de manualidades; aún obstante, faltaba personal consagrado que acompañara a este pueblo de Dios. El clamor popular llega al cielo y recibimos trabajadores para construir el Reino, por lo cual, en la década del 70, llega para dirigir y asesorar a esta comunidad creciente, el pbro. Enrique Geist, sacerdote alemán que, con su acento gringo y particular, se ganó pronto la simpatía de todos. Como asesora de la comunidad llega la hna. Ernestina Lillo, de la congregación de las Clarisas de Boroa. Se toma en serio el proyecto de la construcción del templo para la comunidad, y en conjunto se realiza un gran esfuerzo para el logro de este.
Por otro lado, prácticamente le 75% del financiamiento fue gracias a la generosidad de la madre del P. Enrique, quien incluso hizo un viaje especial a nuestra zona para apoyar este proyecto. En una segunda etapa, con dineros recaudados a través de numerosos beneficios, se compra un sitio en Manuel Bayón, la salvedad de este terreno es que en éste existía una edificación que se utilizaba como bodega y hacinamiento para caballos.
Con el esfuerzo del voluntariado se logra mejorar, retocar, colocar un piso de madera y así poder oficiar la liturgia y celebrar la Eucaristía. El primer diácono permanente que nos asistió fue don Manuel Muñoz; allí también hubo celebración de aniversarios de la comunidad, todos los 11 de agosto. Estas celebraciones eran muy alegres, con la participación del coro, la animación de los jóvenes, etc.
Recordamos y agradecemos el trabajo y empeño de muchas personas y familias completas que hicieron lo suyo, para que la comunidad de Santa Clara sea hoy día, lo que es.
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