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Comunidades de Base
HISTORIA DE LA COMUNIDAD SAN MARTÍN DE PORRES
Corría el año 1980 cuando el ex párroco Padre Carlos Puntes, junto a las religiosas de la congregación de Boroa y a un grupo de padres de catequesis familiar, decidieron iniciar labores para fundar una Comunidad Eclesial de Base en el sector Villa San Martín.
En una primera etapa personas del sector comenzaron a reunirse en distintos casas de la población, con la idea de recibir formación dirigida por la Hermana Fátima. Luego de un tiempo se planteó el desafío de adquirir un inmueble para el desarrollo de las actividades pastorales, el que fue conseguido gracias al aporte de Adveniat Alemania, el Arzobispado y los vecinos. El lugar fue la casa habitación ubicada en Los Fresnos, adquirido el 18 de diciembre de 1980, propiedad que se mantiene. actualmente.
El crecimiento de la comunidad dio paso a la iniciación de nuevas pastorales y la llegada de más fieles, por lo que la casa se hizo muy pequeña. Se elaboró entonces un proyecto para financiar obras de ampliación, construyéndose una pequeña capilla y salas de reuniones, las que fueron inauguradas en Marzo de 1990.
Con el paso del tiempo el sector poblacional fue creciendo. A su vez este crecimiento demográfico generó felizmente el aumento en el número de fieles. Durante la celebración de la Eucaristía y liturgias fue común ver a fieles incluso en las ventanas para lograr participar de las celebraciones. Surgió entonces un nuevo y mayor desafío pastoral: la construcción de un nuevo templo.
El Padre Carlos, la hermana Raquel García y el consejo comunitario se dieron la tarea de elaborar un nuevo proyecto, el que se hizo realidad gracias al apoyo del Arzobispo, Monseñor Antonio Moreno y el Obispo Auxiliar Felipe Bacarreza. Se recibe nuevamente el apoyo de Adveniat Alemania y el aporte de muchos fieles, que fue recaudado por el grupo de trabajo Pro-construcción. Las obras comenzaron en febrero de 1996 y finalizaron con la inauguración el 10 de diciembre del 2000.
Según las cifras proporcionadas por las Misiones Parroquiales 2004, existen 1.800 familias en el territorio que comprende la comunidad, de las cuales la mitad se declara católica, lo que representa un gran desafío de evangelización.
COMUNIDAD SAN MARTÍN
La capilla se encuentra ubicada en Las Moreras 4070 Villa San Martín (Ver Mapa de Acceso)
Hora Santa: Miércoles 19:00 hrs. / Misa: Domingos 12:30 hrs.
SANTO PATRONO: SAN MARTIN DE PORRES
(Religioso dominico, peruano.) Fiesta: 3 de noviembre
San Martín de Porres nació en Lima Perú, el 9 de diciembre de 1579. Sus padres fueron el caballero español Juan de Porres y Ana Velásquez. Vivió pobremente hasta los ocho años en compañía de su madre y de una hermana que nació dos años después.
Martín era inteligente y tenía inclinación por la medicina. Había aprendido de dos vecinos las primeras nociones en la droguería-ambulatorio. En aquella época la medicina estaba ligada con la profesión de barbero. Así adquirió conocimientos de en esta área y durante algún tiempo ejerció esta doble carrera. Los superiores de Fray Martín, advirtiendo sus cualidades, le confiaron junto con otros oficios, el de enfermero en una comunidad de Lima.
Sintiendo grandes deseos de perfección pidió ser admitido como donado en el convento de los dominicos del Rosario en Lima, petición que consiguió cuando tenía quince años de edad, es decir, le confiaron los trabajos más humildes de la comunidad. Por ello San Martín es recordado con la escoba, símbolo de su humilde servicio.
En una ocasión, cuando el convento estaba en situación económica muy apurada, Fray Martín se ofreció espontáneamente al Padre Prior para ser vendido como esclavo, ya que era mulato, a fin de remediar la situación.
En 1603, después de nueve años de servir a la orden como donado, le fue concedida la profesión religiosa y pronunció los votos de pobreza, obediencia y castidad. Tuvo una vida abnegada con penitencia austerísima, incluso durmiendo debajo de una escalera unas cuantas horas y comiendo apenas lo indispensable. Pasaba la mitad de la noche rezando a un crucifijo grande, contándole sus penas y sus problemas al Santísimo y arrodillado ante la imagen de la Virgen María.
Dios quiso que su santidad se conociera fuera de las paredes del monasterio, por los extraordinarios carismas con que lo había enriquecido, entre ellos, la profecía, éxtasis y la bilocación. Sin salir de Lima, fue visto en África, en China y en Japón, animando a los misioneros que se encontraban en dificultad.
En ocasiones salía del convento a atender a un enfermo grave y volvía luego a entrar sin tener llave de la puerta y sin que nadie le abriera. Preguntado cómo lo hacía, respondía: “Yo tengo mis modos de entrar y salir”.
Los frailes se quejaban de que Fray Martín quería hacer del convento un hospital, porque a todo enfermo que encontraba lo socorría y hasta llevaba a algunos más graves y pestilentes a recostarlos en su propia cama cuando no tenía otro lugar para recibirlos.
Con la ayuda de varios ricos de la ciudad fundó el Asilo de Santa Cruz para reunir a todos los vagos, huérfanos y limosneros y ayudarles a salir de su penosa situación.
En cierta ocasión, el Arzobispo Feliciano Vega enfermó al parecer de pulmonía y mandó llamar a Fray Martín. Al llegar éste a la presencia del prelado, se arrodilló, pero él le dijo: «levántese y ponga su mano aquí, donde me duele. ¿Para qué quiere un príncipe la mano de un pobre mulato?», preguntó el santo. Sin embargo, durante un buen rato puso la mano donde lo indicó el enfermo y, poco después, el arzobispo estaba curado.
Sus conocimientos no eran pocos para su época y, cuando asistía a los enfermos, solía decirles: “Yo te curo y Dios te sana”.
A los sesenta años, Fray Martín se sintió enfermo y claramente dijo que de esa enfermedad moriría. La conmoción en Lima fue general y el mismo virrey se acercó al lecho para besar la mano de aquél que se llamaba a sí mismo “perro mulato”.
Murió el 3 de noviembre de 1639. Fue beatificado en 1837 por Gregorio XVI y canonizado el 6 de mayo de 1962 por el Papa Juan XXIII.
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